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Sobre mi

Me llamo Victoria, aunque desde siempre me han llamado Nikki.

Desde hace más de 25 años acompaño a personas en momentos de cambio, búsqueda y crecimiento personal.

 

Me formé en danza, terapia de artistica y creativa, ecopsicoterapia, The Way of Council, prácticas chamánicas y masaje. A lo largo de los años también he recorrido caminos de sabiduría ancestral, ceremonia y una profunda conexión con la naturaleza.

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Me formé, y continúo formándome, porque para mí este es un camino que nunca termina: evoluciona, se profundiza y también me transforma con cada paso.

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La vida me ha enseñado que la luz y la oscuridad forman parte del mismo camino. Los momentos de mayor dificultad han sido también grandes maestros, recordándome la importancia de la presencia, la confianza y la capacidad que todos tenemos para seguir creciendo a través de lo que vivimos.

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Mi manera de acompañar integra el cuerpo, el arte, la palabra, el silencio y la dimensión simbólica de la experiencia, creando espacios de escucha profunda, presencia y reconexión con lo esencial.

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  • Formación Profesional: Máster en terapias Artisticas y Creativas, (ISEP Madrid 2015) Diplomas en Psicoterapia en la Naturaleza y Danza.

  • Recorrido complementario.: Además de mi formación académica y profesional, he recorrido distintos caminos de aprendizaje y práctica. Entre ellos se encuentran el chamanismo, presente en mi vida desde los 14 años, la ecoterapia, el tacto consciente, el masaje con Pha Khao Ma, el Reiki, los Registros Akáshicos y el yoga. Todos ellos forman parte de mi experiencia y enriquecen mi manera de acompañar.

  • Fundadora de Amarasa: El Lenguaje Milenario de la Arena.

Mi Enfoque

Creo profundamente que cada persona posee una sabiduría propia y una capacidad innata para encontrar sus propias respuestas. Por eso, no pretendo decirte quién eres, qué debes hacer o cuál es tu camino.

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Mi papel no es diagnosticar, interpretar tu vida por ti ni situarme como experta en tu experiencia. Mi compromiso es ofrecerte un espacio de presencia, escucha y acompañamiento respetuoso, donde puedas explorar lo que estás viviendo con mayor claridad y confianza.

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Acompaño desde la convicción de que las respuestas más profundas no vienen de fuera, sino que emergen cuando una persona encuentra el tiempo, el espacio y la seguridad para escucharse a sí misma.

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Cada proceso es único y cada persona marca su propio ritmo. Mi labor es caminar a tu lado, sostener el espacio y ofrecer herramientas que puedan ayudarte a descubrir tus propios recursos y a encontrar aquello que ya habita en ti.

Mi Historia

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Tenía 13 años cuando mi madre me introdujo por primera vez a un círculo de mujeres. Era una joven aprendiz y allí descubrí un lenguaje que no se enseñaba en la escuela: el de los ciclos, los elementos, la memoria del cuerpo y lo sagrado de lo cotidiano. Ese fue el inicio de un camino que nunca se ha detenido.

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Con el paso de los años, he transitado muchas sendas: la danza como medicina del alma, la psicoterapia como espacio de escucha profunda, el masaje como contacto consciente y la ecopsicoterapia como un camino de reconexión con la naturaleza y los elementos. Cada aprendizaje me fue llevando un poco más cerca de lo esencial.

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Me formé, y continúo formándome, porque para mí este es un camino que nunca termina. Es un camino vivo que continúa expandiéndose, profundizándose y transformándome con cada experiencia.

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Muchas personas me describen como alguien «eternamente feliz», pero ese bienestar no ha sido un regalo. Es el fruto de un camino recorrido a través de los desafíos, las pérdidas, los momentos de quiebre y los aprendizajes que la vida me ha ofrecido.

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Pero hubo un momento que lo cambió todo.

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Un grave accidente me dejó frente a un umbral. Las quemaduras, las intervenciones y un largo proceso de recuperación me obligaron a detenerme por completo.

 

En aquel silencio, cuando todo parecía haberse detenido, comprendí que el verdadero aprendizaje no estaba solo en todo lo que había estudiado o practicado, sino en la manera de atravesar el dolor, sostener la incertidumbre y cultivar una profunda confianza en la vida.

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Durante mi recuperación, la conexión con mi cuerpo se convirtió en un camino hacia una conciencia completamente nueva. Aprendí a escucharlo con una profundidad que nunca antes había conocido, a respetar sus tiempos y a confiar en su extraordinaria capacidad de recuperación.

 

Aquella experiencia afinó profundamente mi escucha, fortaleció mi fe y transformó para siempre la relación con mi cuerpo, con la vida y conmigo misma.

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Lo aprendido dejó de ser únicamente conocimiento para convertirse en experiencia vivida. Las prácticas adquirieron un significado completamente distinto.

 

El dolor se convirtió en uno de mis grandes maestros y comprendí que, incluso en la mayor vulnerabilidad, existe una fuerza capaz de sostenernos.

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Desde entonces, algo importante cambió en mí. Aprendí a mirar la vida con más humildad, a escuchar con una profundidad que antes desconocía y a confiar, incluso en medio de la incertidumbre y la fragilidad. Esa experiencia sigue acompañándome y continúa dando forma a la persona que sigo siendo, evolucionando y aprendiendo cada día.

 Cada paso que doy me  acerca más a lo que trato de ofrecer: un espacio donde lo humano y lo sagrado se abrazan.

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